Esta es una cuestión sin duda compleja. Por una
parte podríamos hablar de la aportación más puramente teórica, de transmisión
de contenidos. Aquí nos estaríamos refiriendo al aprendizaje, a la
interiorización por parte del alumno de un conjunto de saberes filosóficos
procedentes de distintos autores. Aunque
quizás la parte más interesante de esto sea la toma de conciencia por parte del
alumno de la filosofía como un todo con coherencia interna, como un relato que
se va generando y va evolucionando sobre el pensamiento, sobre cómo intenta el
hombre comprender quién es, qué es el mundo que lo rodea y cómo puede (si es
que puede) acceder a un conocimiento del mismo. Y me refiero precisamente a la toma de
conciencia de la filosofía como un continuo narrativo y no como una serie de
teorías más o menos arbitrarias elaboradas por distintos autores a lo largo de
la historia.
Creo que este entendimiento puede ser algo
realmente útil para el alumno y que le ayudará sin duda en el presente y en el
futuro a la hora de estudiar distintas materias, ya que buscando la estructura
causal que subyace a las teorías y acontecimientos uno alcanza una mejor
comprensión de los mismos y una mayor fijación en la memoria de los contenidos.
Además pienso que esta perspectiva equipa al
alumno con una herramienta muy útil de cara también al desarrollo y la toma de
decisiones en la propia vida. Y esto enlaza con otro punto que me parece
fundamental en cuanto a lo que puede aportar la filosofía al alumno: se
trataría precisamente de que la filosofía y quizás más aún el filosofar es
indisociable del vivir, de la configuración de la propia vida.
Cuando nos preguntamos por distintas cuestiones
y comenzamos a tejer posibles aproximaciones a las mismas, estamos creando
pensamiento. De alguna forma estamos generando algo que nos trasciende, algo
que comienza desde ese mismo momento a volar con alas propias y que se
configura como algo distinto de nosotros, algo que comienza a formar parte de
la realidad que nos envuelve. Análogamente, cuando nos planteamos la toma de
una serie de decisiones en nuestra vida, estamos también generando pensamiento,
analizando, sintetizando y finalmente eligiendo. De esta forma, filosofar y
vivir acaban siendo procesos íntimamente ligados, caras de una misma moneda, y
por tanto esta confluencia de ambos procesos hace que las habilidades
adquiridas en cualquiera de ellos sean transferibles al otro.
Por último quiero mencionar otra posible
aportación de la filosofía al alumno y que también está estrechamente
relacionada con lo anteriormente expuesto. Se trataría de la comprensión de la
filosofía como un arma: una espada y un martillo. Una espada que les permita
defenderse de la sobre abundancia de información, y atacar argumentos poco
sólidos y un martillo con el que triturar mitos, dogmas y fundamentalismos.
Comments
Post a Comment