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La educación vista desde la economía


La educación vista desde la economía

Como bien sabemos la realidad se diferencia de la ficción principalmente en que la primera es infinitamente compleja y la segunda tiene una complejidad limitada.

La economía intenta representar una parcela de la realidad. Y como todo sistema representativo, es deficiente, selecciona unos factores y deshecha otros. En esta inevitable discriminación se van perdiendo detalles, capas de complejidad.

De forma análoga, cuando intentamos entender cómo funciona la educación en su conjunto, el sistema educativo, atendemos a una serie de factores concretos, dejando fuera otros en el proceso. Es algo inherente a todo sistema: existe una priorización de factores frente a otros, a los que se atribuye una menor potencia causal.

Se trata en parte de un procedimiento de análisis y síntesis, de resolución y composición, en el que vamos dividiendo en partes el todo, hasta conseguir porciones que sean evidentes en sí mismas, que su claridad y distinción sea tal que sean reconocibles y aprehensibles por la pura intelección. Seguidamente procederemos a una recomposición de las partes en el todo, procediendo además a una ordenación, que aporte una coherencia al total resultante.

Un Ejemplo: en el ámbito económico, si queremos analizar la productividad de una economía, utilizaremos una función de producción Cobb-Douglas que formulada con rendimientos constantes de escala adoptaría la siguiente forma:

Y= AKα L1-α

Donde:

K, L, son las cantidades total de capital y trabajo usadas en la economía.
𝛂, es la proporción de capital usada en el trabajo.
A, es una función del resto de factores productivos como la tecnología, la cualidad de la mano de obra, etc.

Intentando transferir esta forma de representación al modelo educativo, podríamos expresar que el sistema educativo se expresa en función de:

EDUCACIÓN=  La educación como objeto de conocimiento científico + La educación como fenómeno educativo (Pedagogía) + Dimensiones de la educación (especulativa, teórico – científica, normativa, artística) + Aplicación educativa (orientación, organización, didáctica, planificación)

Por supuesto soy consciente de lo extremadamente limitado de esta expresión, ya que recoger la totalidad del fenómeno educativo requeriría un número de factores mucho mayor, sin embargo puede resultar interesante como aproximación.

Otro posible engarce de la educación con la economía podría darse a la hora de representar los flujos de dinero que se producen como resultado del fenómeno educativo en su conjunto. De esta forma, podríamos representar parcialmente el proceso educativo con una función de ingresos y gastos.

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